No puedo evitar derrumbar mi endereza ante tus frías palabras. Tu me pides diversión pasajera, pero yo medito sobre la resaca de mis sentimientos que tu no sufrirás.
Es por ello que me haces pensar si ésta es una mas de tus bromas pesadas, o quizás dejaras de ser la persona dulce y sensible a la que un día importé incluso más que su vida, para convertirte en un tío más sin sentimientos.
Se que mientras estés en mi cabeza nadie más podrá ocupar ese puesto, algo muy egoísta ya que tu solo deseas una parte de mí, mientras que quizás otros deseen todo lo que soy y me hagan sentir algo más que un burdo piropo.
Me confundes. No se si eres mi último Everest al que debo ir subiendo con esfuerzo poquito a poco cubierta con una venda, o es tan solo lo que se ve, un llano y desértico paraje en el cual nunca encontraré nada mas que polvo.
Se que no tengo fuerzas para ello. No soy capaz aun de poder resistir ante algo así. Se que no podré llegar y tomar con frialdad la decisión, ya que por desgracia sigue mandando, aunque menos, el corazón.
Tengo mucho miedo al después. Desearía ser como tu, desearía poder arrancarme el corazón y dejar que otra parte de mi cuerpo pensara por mí. Pero no, nunca me ocurrió y nunca me ocurrirá.
Ojalá supieras valorar lo que soy, aunque no sea gran cosa, pero soy más que eso que tu deseas. No seré buena cocinera pero soy capaz de ir diluviando a comprar comida para ti. No seré buena guitarrista, pero me aprendo aquellas canciones que se que son especiales para ti. No seré buena deportista, pero cada vez que hago deporte lo hago pensando en que estaré como tu quieres que esté. Y no seré buena compañera, pero soy la única persona que nunca te ha abandonado en los buenos y malos momentos.
Ahora no puedo pensar, solo quiero llorar y que las lágrimas barran todos los sentimientos.

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