La niña, de 6 años, comienza a hacer un casero informativo matutino cuando de repente, pasa a los minutos musicales y se pone a cantar Mónica Naranjo.
Me dice entre lágrimas que soy yo, de pequeña. No puedo evitar unirme a ella y derramar unas cuantas lagrimillas de nostalgia, de tiempos mejores.
Evitando empezar a llorar como una tonta huyo escaleras arriba, y es cuando la voz de la pequeña empieza a cantar en inglés. Esa pequeña ilusa, futura soñadora me hizo romper a llorar.
A veces, las cosas más insignificantes son las que más felices te hacen.
Pero vuelta a la realidad, al presente, una vez más no entiendo las consecuencias de mis actos.
Escribo en éste blog cuando pretendo derramar los sentimientos que mis lágrimas no consiguen retener.
Cada una de las palabras que siempre aquí expreso son de AMOR, jamás de odio ni rencor, pues soy demasiado vaga como para malgastar mi tiempo en personas o situaciones que me producen malestar mental.
Quizás no consiga expresarme con total exactitud, pero no importa ya que no es ése el fín que persigo plasmando mis palabras en éste blog.
Mi fín no es otro que desahogarme, y en un hipotético caso, que esas dos personas que ya no estan en mi vida y bien saben manejar las nuevas tecnologías me encuentren y vean que aun después de todo el dolor, debajo de todos los malos recuerdos y de las capas de resentimiento, aún queda lo más importante. Ese núcleo, que como el sol, nadie podrá atravesar y solo tengo reservado para vosotros.
Vosotros no solo estareis siempre en mi mente, sino en mi corazón.

0 comentarios:
Publicar un comentario